En la comarca de Las Hurdes nos encontramos con la alquería de Ovejuela, un bonito pueblo que aún conserva parte de la arquitectura hurdana con sus casas de piedra, pequeñas ventanas y tejados de pizarra. Desde aquí se pueden realizar varias visitas, a cual más hermosa. Veremos impresionantes cascadas, ruinas de conventos y puentes del siglo XIII.
El cineasta Luis Buñuel grabó en 1932 el documental “Tierra sin pan” sobre la situación de pobreza y abandono que sufrían la comarca y los habitantes de Las Hurdes. Hoy en día, aún se cuestiona si el documental recogía la realidad de una época o si fue una manipulación en la que se exageró la degeneración física, moral e intelectual de los habitantes de esta zona montañosa del norte de Extremadura. Lo que sí está demostrado es que, en Las Hurdes, apenas se horneaba pan, la carne era escasa, mientras que las enfermedades y las muertes tempranas eran habituales.
Aunque son muchos los hurdanos que consideran que las imágenes y la situación que se describe en el documental son falsas y que causaron un daño irreparable a la comarca, también hay mucha gente que opina que su única intención fue denunciar la situación de abandono de la comarca y contribuir así a poner los medios para mejorarla. Sea como fuere, lo cierto es que con el paso del tiempo la obra ha publicitado la zona y ha generado un turismo de interior que está en pleno auge.
Y una zona que nadie debe perderse si se acerca a Las Hurdes es la alquería de Ovejuela, en la que se pueden hacer varias rutas de senderismo y disfrutar de la paz y el sosiego que transmiten los pueblos hurdanos. Sin olvidar la gastronomía, otro de los alicientes de la zona.
La ruta más conocida de Ovejuela es el Chorrituelo, pero se pueden hacer otras rutas, bien a pie, en coche o en bicicleta, que os dejarán con un gran sabor de boca. A continuación, os detallamos un recorrido circular con muchos alicientes que se puede ver en Ovejuela, debido a que visitaremos el antiguo convento de los Ángeles, el precioso y singular puente de los Machos, y la impresionante cascada de los Ángeles.

Cómo llegar a la cascada y convento de los Ángeles
Para acceder a este paraje hay que tomar la carretera CC-155 que nos conduce hacia el poblado de Ovejuela. Antes de llegar al pueblo (unos 3 km antes), a la izquierda hay unos carteles informativos, así como unas señales que indican la dirección que hay que tomar para visitar las ruinas del convento, el puente y el Chorro de los Ángeles.
La excursión se puede realizar a pie, en bicicleta o en coche. Todo el recorrido es por una pista forestal en buenas condiciones que nos sumerge en un bosque de jaras, brezos y pinos.
Esta vez decidimos realizar la excursión en coche, algo raro en nosotros. Aunque creemos que la mejor forma de hacer esta ruta es en bicicleta, pero en esta ocasión las dejamos en casa.
Ruinas del Convento de los Ángeles y el Puente de los Machos
Hagamos, cómo hagamos la excursión. Tras recorrer unos 6 km desde el desvío, nos encontramos con una bifurcación señalizada. El cartel da dos opciones: desviarnos a la izquierda para ir a las ruinas del Convento de los Ángeles y el Puente de los Machos, o bien continuar recto para dirigirnos hacia el Chorrituelo y el río de los Ángeles.
Tomamos, en primer lugar, el ramal de la izquierda. Solo unos metros más abajo, hay otro cruce de caminos. Aquí, debemos desviarnos de nuevo hacia la izquierda hasta ver un cártel informativo sobre el Convento de los Ángeles (siglo XIII).
Esta zona de retiro fue mandada construir por San Francisco de Asís, cautivado por la belleza de las montañas cuando se dirigía hacia Portugal. Igualmente, cautivó a San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura, que vivió muchos años en este monasterio.
Junto al panel informativo podemos dejar el coche (aunque no hay mucho sitio) y continuar a pie. Pasaremos junto a las ruinas del Convento de los Ángeles hasta llegar al río de Los Ángeles.
Junto al riachuelo sale un pequeño sendero paralelo al cauce del arroyo que nos lleva, solo unos pasos más adelante, al Puente de los Machos (siglo XIII). Es una curiosa construcción. Destaca por su interés histórico y arquitectónico. Está cimentado únicamente con piedras de pizarra sin ningún tipo de argamasa o mezcla que sirva de unión.
Mirador del Chorro de los Ángeles
Una vez disfrutado del paisaje de montaña, de la flora, la vegetación y el sonido del agua, nos dirigiremos de nuevo al coche. Retrocederemos hasta el cruce mencionado anteriormente para encaminarnos hacia el Mirador del Chorro de los Ángeles, que está unos 3 km más adelante.
Solo llevamos recorridos unos pocos metros y ya empezamos a ver, a nuestra izquierda, el impresionante salto de agua.
Aparcamos el coche a la izquierda de la pista forestal, junto a un área recreativa con mesas. Desde aquí, nos asomaremos desde el mirador a la cascada de aproximadamente 250 m de altura que se desliza entre rocas de pizarra y matorral bajo de jara y brezo, típico de esta zona.
Un hermoso espectáculo que bien merece unos minutos de nuestro tiempo para ver el valle del arroyo de los Ángeles y escuchar el sonido de la naturaleza. También podremos ver sobrevolar los buitres leonados y los alimoches que abundan en este paraje.
Pero si os parece que el mirador está un poco lejos de la cascada y os apetece verla desde más cerca, existe la posibilidad de ir hasta otro mirador, unos 3 km más adelante, donde se ha construido recientemente otra atalaya.
Para ello, continuamos por la pista forestal hasta un cruce de caminos en el que debemos girar a la izquierda en dirección a Llanos del Convento. Iremos atentos a las señales de la “Senda del Chorro de los Ángeles” que nos desviarán, de nuevo, hacia la izquierda. Finalmente, llegaremos a una pasarela de madera donde podremos aparcar el vehículo y continuar andando hasta el nuevo mirador.
Desde aquí, escucharemos con más claridad el salto de agua y veremos la parte superior de la cascada. Pero no tendremos una visión completa del Chorro de los Ángeles porque, a nuestro entender, el mirador está mal ubicado.
Para subsanar esto, hay una salida a la izquierda desde la pasarela de madera, un poco antes de la plataforma del mirador. De esta forma, una senda nos llevará por una traza paralela al arroyo (no hay que dirigirse hacia la cascada), durante unos 90 m, hasta un saliente de la montaña que permite ver el Chorro en todo su esplendor.
Es necesario tener especial precaución en este tramo para evitar una caída fortuita al vacío. Por tanto, en caso de ir con niños, recomendamos no hacer este último tramo con ellos.
Ahora solo queda desandar el camino y dirigirnos a Ovejuela para seguir disfrutando de Las Hurdes.
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Plano facilitado por la Oficina de Turismo de Caminomorisco de Ovejuela


















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