Entre los bosques mejor conservados de la comarca de Saja Nansa, se esconde uno de los rincones más mágicos de Cantabria: la Braña de los Tejos, un bosque milenario donde el tiempo parece haberse detenido.
A lo largo de la ruta apreciaremos una naturaleza exuberante con grandes extensiones de robles, hayas y abedules que son ideales para realizar rutas de senderismo, sobre todo en otoño, cuando el colorido de sus hojas nos sorprende con sus tonalidades rojizas y ocres.
La ruta que os proponemos hoy comienza y finaliza en el bonito pueblo de Cicera, atravesando el agradable hayedo de Cordancas y un frondoso bosque maduro de robles hasta llegar al enclave compuesto de tejos milenarios, especie que no forma bosques en Cantabria y que muy rara vez se ve con estas dimensiones.
Esta es solo una de las muchas rutas que se pueden hacer en el valle de Liébana, cerca de Potes. Así que, vamos allá. Aquí tenéis el recorrido y todos los datos técnicos necesarios para hacer la ruta a la Braña de los Tejos.

Cómo llegar a Cicera para hacer la ruta de la Braña de los Tejos

Cicera es un bonito pueblo del valle de Nansa, que pertenece al municipio de Peñarrubia. A pesar de sus pequeñas dimensiones, está muy bien comunicado; por tanto, llegar hasta aquí no será un problema.
Si nos desplazamos desde Santander, solo hay que tomar la A-8 en dirección a Oviedo, para luego dirigirse hacia Unquera/Potes. Avanzaremos por el precioso desfiladero de La Hermida por la carretera N-621, hasta alcanzar el desvío hacia Lebeña, el cual tomaremos para dirigirnos a Cicera por la carretera CA-282.
En el caso de desplazarnos desde Asturias, tan solo hay que seguir la A-8 por la costa oriental asturiana hasta Unquera, cogiendo luego la N-621 y posteriormente la CA-282 hasta Cicera.
En ambos casos, aparcaremos a la entrada del pueblo, en el aparcamiento público que hay habilitado para ello.
Itinerario de la Braña de los Tejos
Inicio de ruta en el pueblo de Cicera


Desde el aparcamiento de Cicera, callejeamos por las calles del pueblo para dirigirnos a las últimas casas de la parte baja, donde un puente supera el río. Avanzamos unos metros por la carretera para enseguida desviarnos a la izquierda hacia Braña de los Tejos, pasando por la ermita de Santa Cilde y el refugio de Murón.
Ermita de Santa Cilde



Un camino amplio avanza junto a la riega de Cicera, rodeado de castaños, avellanos y robles, haciéndolo muy agradable. Tras cruzar un puente, tenemos a la izquierda las ruinas de la ermita de Santa Cilde, un templo del que solo se conservan algunas paredes.
Proseguimos por la misma pista hasta alcanzar una señalización vertical que nos insta a girar a la derecha para internarnos en un sendero que gana altura y que no tiene pérdida. Cuando quedan 1.2 km para alcanzar el refugio de Murón, giraremos a la derecha, siguiendo la señalización, para adentrarnos en unos pastos de montaña, rodeados de bosque, en los que tendremos que seguir las balizas de señalización de ruta que primero nos llevan hasta una cabaña y posteriormente nos dejan en el refugio de Murón.
Refugio de Murón


El refugio de Murón se eleva sobre unos prados verdes, en los que casi siempre hay ganado pastando. Es precisamente aquí donde hay una señal vertical que nos da la opción de ir hasta la baña de los Tejos tanto por la izquierda como por la derecha.
Nosotros giraremos a la izquierda para iniciar el ascenso por el hayedo de Cordancas, ya que por la derecha iremos directamente al prado de Arcedón. Se trata de un espeso bosque en el que encontraremos vestigios de la actividad de aprovechamiento forestal para hacer carbón que se realizó en tiempos pasados y que está documentada con carteles informativos.
En el avance, encontraremos un nuevo refugio, pero el desnivel desfavorable no finaliza aquí, sino que continúa un poco más hasta llegar a una señal, donde giraremos a la derecha.
Braña de los Tejos



Continuamos unos 600 m por el alto de las Cuerres, hasta llegar a la Braña de los Tejos. Este enclave reviste un encanto especial, con un conjunto de tejos que crean un espacio sombrío, pero a la vez muy agradable, y que llaman la atención porque no forman parte de los bosques de Cantabria.
No podremos evitar pasear entre los árboles y dedicar varios minutos a este enclave natural tan singular.
Si lo deseamos, desde la Braña de los Tejos podemos acercarnos, de forma opcional, hasta una mina de brenda o el zanjón de Cordancas, testigos del pasado minero de la zona, u obviar estos desvíos y continuar la ruta por la loma de la sierra de las Cuerres.
Prado de Arcedón







Al continuar con la excursión, podremos apreciar y disfrutar de unas maravillosas panorámicas de los Picos de Europa y de la cordillera cantábrica. Llegaremos a una señal vertical, donde giraremos a la derecha para ir en dirección al prado de Arcedón, que está a 2.3 km.
El descenso es sencillo, atraviesa un pequeño hayedo hasta alcanzar una zona más despejada de vegetación, en el collado de Pandocento, que nos deja en pocos minutos en el prado de Arcedón. Cruzaremos una pista agrícola y continuaremos de frente para dirigirnos hacia el pueblo de Cicera.
En el avance, veremos una nueva cabaña de pastores, donde giraremos a la izquierda para continuar por un camino bien trazado. Dejaremos atrás castaños centenarios y fincas agrícolas hasta llegar de nuevo al pueblo de Cicera.
Ahora, tan solo tenemos que superar las calles del pueblo para llegar al aparcamiento donde comenzamos esta preciosa ruta.
Track de la ruta a la Braña de los Tejos en Cicera

La ruta desde Cicera a la Braña de los Tejos está correctamente señalizada con carteles informativos, balizas con marcas blancas y amarillas, y señales verticales de la senda Braña de los Tejos. Pero, de todas formas, os dejamos el track de la ruta para que el recorrido sea más seguro.
Dónde alojarse en Cicera – Planifica tu viaje

Cicera es un emplazamiento ideal para planificar una escapada. Perteneciente al municipio de Peñarrubia, está rodeado de verdes prados que contrastan con los bosques a media ladera de la montaña y las escarpadas cumbres montañosas.
Con una cuidada arquitectura tradicional, es zona de paso del camino Lebaniego, que permite a los peregrinos acceder al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde se conserva un trozo del lignum crucis (fragmento de la cruz de Jesucristo).
Por este motivo, hay varios alojamientos rurales, todos con un gran encanto. Entre ellos se encuentra la Casa Cordancas, un alojamiento con jardín, terrazas y zonas de barbacoa.
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