Con la llegada del verano, aumentan los desplazamientos en coche, avión o barco. Para muchas familias, esto puede convertirse en una pesadilla si los más pequeños sufren de cinetosis o mareo por movimiento. Comprender por qué ocurre y cómo actuar es clave para garantizar un viaje tranquilo y placentero para todos.
La cinetosis infantil es un trastorno muy común que afecta a los niños durante los viajes. Se produce por un conflicto entre la información que reciben los diferentes sensores del cuerpo. Mientras el oído interno detecta el movimiento, los ojos, fijos en un punto estático como una pantalla o un libro, le dicen al cerebro que el cuerpo está quieto. Esta discrepancia sensorial es la que desencadena una serie de síntomas molestos que pueden arruinar cualquier excursión.

Señales de alerta: ¿Cómo saber si tu hijo se está mareando?
Los síntomas de la cinetosis pueden variar en intensidad, pero generalmente siguen un patrón reconocible. Es importante que los padres estén atentos a las primeras señales para poder actuar a tiempo. Los síntomas más habituales incluyen:
- Palidez y sudoración fría: La cara del niño puede perder su color habitual y sentirse fría y húmeda al tacto.
- Bostezos y somnolencia: Un aumento inusual de los bostezos o una repentina sensación de sueño pueden ser precursores del mareo.
- Aumento de la salivación: La boca puede empezar a producir más saliva de lo normal.
- Inquietud y malestar general: El niño puede mostrarse irritable, quejarse de dolor de barriga o simplemente sentirse mal sin saber explicarlo.
- Náuseas y vómitos: Son los síntomas más conocidos y desagradables de la cinetosis.
Soluciones naturales para prevenir y aliviar el mareo
Afortunadamente, existen múltiples estrategias naturales y efectivas para prevenir la aparición del mareo o para aliviar sus síntomas una vez que se presentan.
Antes del viaje apuesta por una comida ligera y un descanso adecuado. Evita las comidas pesadas, grasas o muy azucaradas antes de salir. Es preferible optar por alimentos de fácil digestión. No es recomendable viajar con el estómago vacío, ya que esto también puede provocar mareos.
Durante el viaje, elige para el niño una ubicación estratégica. En el coche, el asiento central trasero le permitirá al niño mirar hacia el frente y tener una visión más estable del horizonte. En el avión, los asientos sobre las alas son los que menos movimiento registran. En el barco, la cubierta o las cabinas centrales son las mejores opciones.
Distraerle con juegos y mantener la mente del niño ocupada es una excelente táctica. Jugar al «veo, veo», cantar canciones o escuchar audiolibros puede desviar su atención del malestar. Además, no te olvides de hacer paradas frecuentes: En viajes largos en coche, planifica paradas cada una o dos horas para que el niño pueda estirar las piernas, tomar aire fresco y recuperarse del movimiento.
Además de estos consejos prácticos, algunos remedios naturales han demostrado ser muy eficaces para combatir las náuseas: oler limón, tomar galletas de jengibre o incluso las pulseras de acupresión pueden ayudar a aliviar las náuseas en algunos niños.
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Prepararse con antelación y contar con las herramientas adecuadas puede marcar la diferencia entre un viaje estresante y unas vacaciones familiares inolvidables. Con estas recomendaciones, las familias pueden enfrentarse a los desplazamientos del verano con mayor tranquilidad y confianza.












